En el artículo anterior comentamos el estado en el que se
encontraban las escuelas privadas en San Fernando en los primeros años del
siglo XX. Veamos en éste como estaban las públicas y para ello, también
analizaremos el oficio que el inspector de educación Antonio Ballesteros envió
a la Junta de Instrucción Primaria de la Ciudad[1].
“…el local que ocupa la escuela de
niños de San José no reúne las condiciones higiénicas, como se ha podido
observar, pues los retretes están dentro de la clase y con las calores pueden
dar lugar a enfermedades que se deben evitar…”
Me pregunto cómo el maestro, Santiago Díaz Escolar que
así se llamaba, era capaz de impartir la docencia con los sonidos escatológicos
que necesariamente habría durante la jornada escolar.
“… convendría que la Junta Local
acordara y propusiera al Ayuntamiento se buscasen dos locales para graduar
dicha escuela y que desaparezca el sistema de escuela unitaria por anticuado…”
Como se desprende de lo anterior,
también en San Fernando se pedía la graduación en las escuelas existentes. Esto
era así desde que, por Real Decreto de 1900, los asuntos educativos van
a llevar a la creación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes,
poniéndose al frente del mismo Antonio García Alix[2],
quien pretende una serie de reformas que el Conde Romanones continuará.
Las reformas consistían entre otras innovaciones: asegurar el sueldo a los
docentes pasándolo a dependencia directa del Estado, con anterioridad el sueldo
lo pagaba el mismo Ayuntamiento; la construcción de nuevos edificios para la
educación y el tema que nos ocupa,; la graduación escolar como medida para eliminar
la escuela unitaria[3].
Pero sigamos con el
informe del inspector:
“…la escuela de niños Nuestra Señora
del Carmen, aunque tampoco reúne condiciones, es mejor que la de San José,
precisando hacer algunas reparaciones en su tabique medianero. También ha de
buscarse otro local para su graduación…”
Tampoco
la recién construida escuela de San Servando y San German y Santa Teresa[4],
única emplazada en un local propio, específico para educación y, además
graduada se libraba de puntos negros:
“…la escuela graduada S. Servando y
S. Germán, se queja su director Enrique Jiménez Cuenca, de ser imposible la
enseñanza porque el ruido que se produce al explicar los maestros se confunden
por la resonancia de la voz y esto podría evitarse elevando los tabiques hasta
el techo para que no resuene la voz…La escuela de niñas de Santa Teresa de
Jesús dirigida por Amparo Peláez, procede también graduarla, separando el local
con tabiques hasta el techo para que no resuene la voz, pudiendo utilizar para
ello varias maderas procedente del cementerio, que posee el Ayuntamiento, según
manifiesta la maestra.
En
el informe también se solicitaba al Consistorio la necesidad de graduar las
otras escuela públicas: la escuela de niñas Ntra. Sra. del Carmen y la de Ntra.
Sra. de las Mercedes, dirigidas por Carmen Macías y Luisa Campos,
respectivamente.
Ya
se ha comentado que la falta de asistencia a clase del alumnado era más bien
escasa, de esto también se ocupaba el informe que ponía como motivo de la
abstención: la falta de alimento de la población escolar de la escuela pública,
así como el excesivo número de escuelas privadas. De esto último volvía a
incidir el inspector en su informe:
“…”…la mayoría de ellas(escuelas
privadas) ni reúnen condiciones los locales ni sus maestros tienen títulos.
Existe una treintena de escuelas privadas y he visitado la mayoría de ellas
haciendo saber a sus directores que se pongan en condiciones legales en el
plazo de un mes.
En
el próximo artículo del blog narraremos la respuesta del Ayuntamiento al
escrito del inspector, así como el estado real del local donde se encontraba la
escuela de los franciscanos que ni siquiera era mencionado en el oficio.
[1] Páez Fernández, M Crónicas de
Educación.1992. pp.60-61
[2]
Antonio García Alix (Murcia, 28 de agosto de 1852 - Madrid, 29 de noviembre de 1911) fue un abogado y político español. Fue ministro
de Instrucción Pública y Bellas Artes, durante la
regencia de María
Cristina de Habsburgo-Lorena y ministro de Hacienda y ministro
de dGobernación durante el
reinado de Alfonso
XIII.
[4] Esta escuelas estaban en el
mismo edificio situado en la Placilla Vieja
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