En el artículo anterior comentábamos que la primera
escuela en solicitar la graduación sería la de San Servando y San Germán. En
efecto, el maestro Enrique Jiménez Cuenca pediría al Ayuntamiento el cambio;
sin embargo, éste implicaban una serie de gastos para adaptar el local a la
nueva situación, por ejemplo el levantamiento de tres muros para crear tres
espacios, así como tres tarimas para los maestros, tres puertas…gastos que se
presupuestaron en dos mil quinientas veintinueve pesetas. Una vez que se
efectuaron las divisiones, el único salón de clase que existía se transformó en
tres aulas de cincuenta y ocho metros cuadrados.
Sin embargo, la modificación arrastraría un problema
derivado de una mal ejecutada obra: las malas condiciones acústicas de las
salas debido a que los muros de separación no llegaban hasta el techo. Este
error tardaría muchos años en subsanarse, aún puede que vivan “abuelos” que
recuerden esa disposición de las aula en el colegio Manuel Roldán.
También se ha comentado que muchos niños y niñas de San
Fernando asistían a escuelas privadas dado el déficit de colegios públicos. ¿En
qué condiciones se encontraban los colegios privados? Para saberlo, podemos
recurrir al informe que el Inspector había enviado a la Junta de Instrucción
Primaria. Recordemos por Decreto[1] qué
exigía la Inspección, en los centros privados:
“vigilar
las condiciones higiénicas de los locales e impedir cuanto sea contrario a la
moral, Patria y a las leyes:”
Pues bien, veamos
resúmenes de algunos párrafos del escrito:
“En la visita girada a las escuelas
privadas se ha visto con honda pena el pésimo material de la mayoría que no
responde a las necesidades y adelantos de la ciencia de educar e instruir, sus
locales carecen de volumen y forma que determina las instrucciones…”
Estas instrucciones también estaban recogidas en un
Decreto[2],
pero continuemos con el oficio:
“… a ésto se agrega las circunstancias
de las llamadas Amigas, en centros reducidos e infectos a cargo de personas
casi analfabetas y anágrafas…”
La Amiga era donde los niños
y niñas recibían su primera experiencia escolar, el equivalente en la
actualidad al segundo ciclo de Infantil o primer ciclo de Primaria La maestra
era mayor y usaba el método individual para enseñar la lectura a la docena de
niños y niñas que asistían. Además, los alumnos de la
Amiga estudiaban el Catecismo y exposición
breve de la doctrina cristiana, del padre Gerónimo Ripalda. En San Fernando han existido este tipo de "escuelas" hasta casi 1960
“…se comprenderá lo
imperioso de evitar por deber y siquiera por caridad y filantropía, tan anormal
situación, vigilando e impidiendo se convierta la enseñanza en puro
mercantilismo y orígenes de gérmenes morbosos, de deformidades y de muerte
moral y física…”
Después de esta
descripción, adornada por el lenguaje típico de le época, venían una
recomendaciones:.
“…se
haga una investigación para precisar el número de escuelas no oficiales que hay
en esta Ciudad, ordenando a los dependientes de su autoridad forme relación
exacta de todas y reclamen a sus directores o encargados, dimensiones de los
locales, nota del profesorado sus título a ecdémicos, matrícula y asistencia,
gratuidad, pago mensual por plaza, carácter católico, laico o protestante del
Centro y fecha de autorización[3]…
Por
estas fechas y por cuestiones socioeconómicas, el absentismo escolar aumentaría
en la escuela pública de la Isla, motivado por la necesidad de que el alumnado
cambiase su función discente transformándola en laboral, aportando así unas
pocas pesetas a la quebrada economía doméstica. Dos fueron los motivos:
1º. Conflicto en el Arsenal de la
Carraca, donde 200 obreros fueron despedidos[4].
2º. Los pescadores se quejaban,
mediante una huelga, del problema de la canalización del río hasta Gallineras.
Se pedía la voladura de la barra de Sancti Petri, para dar más seguridad a la
navegación.[5]

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