Además de la Escuela Elemental
de Trabajo, vista en el artículo anterior, San Fernando tenía la necesidad de
un Instituto de Enseñanza Secundaria. Sería, otra vez más el edil y maestro
Salvador Guillen el que presentó un informe al Cabildo basándose en la
normativa[1].
El escrito tiene un preámbulo en el que presenta una descripción de la Ciudad
en el primer cuarto del siglo XX y que no difiere mucho después de más de un
siglo:
“…Es San Fernando, por su especial
organización y por su situación topográfica, una población cuyos medios
económicos no dependen de un modo directo de la agricultura ni de la ganadería,
como tampoco las materias primas que forman el fundamento básico de las grandes
industrias: hulla, hierro, etc., no se encuentran en sus proximidades, sino que
se hallan a bastante distancia, no creo tampoco, por esa misma razón, que pueda
ser una población fabril de primer orden, y al no serlo en ese sentido, estimo
con todo esto que la característica de esta población ha de continuar siendo la
misma con ligeras variantes. Esto es, una Ciudad en la que se halla la
capitalidad de uno de los tres Departamentos Marítimos en los que se encuentra
dividido nuestro litoral y, que por tanto, sus habitantes han de encontrar en
el estudio los conocimientos indispensables que le capaciten para poder optar y
después desempeñar las distintas clases y organismos que integran la Armada Española…”
El Ministerio tendría que subvencionar el Instituto con
treinta y dos mil pesetas. Además había que nombrarse al profesorado que
atendieran las distintas materias: Matemáticas, Ciencias Físico-Químicas,
Geografía e Historia, Fisiología e Higiene, Historia Natural, Francés,
Literatura y Terminología Científica-Industrial y Artística, Religión, Deberes
Éticos y Cívicos; y Rudimentos del Derecho. Todo el profesorado sería
contratado con un sueldo de cuatro mil pesetas.
Desgraciadamente el proyecto quedaría sin convertirse en
realidad, sin embargo sería suplido por las numerosas Academias particulares de
las que hablaremos en su momento. Sería bien entrado el siglo XX cuando se
fundaría el Patronato de Enseñanza Media Rafael Estrada Arnaiz.
Mientras tanto, San Fernando, como el resto de España, se
acostaría Monárquica para levantarse Republicana. El catorce de abril de 1931, el
retrato del Rey Alfonso XIII era arrojado por el balcón del Ayuntamiento con
tan mala fortuna que hirió a un joven que sería llevado al Hospital de San José.
Iba a comenzar otro periodo en la historia de la Ciudad. La situación política
de España no sería la misma y, en consecuencia, cambiaría también la situación educativa.
Continuaremos este blog en septiembre, feliz vacaciones de verano.





