miércoles, 26 de junio de 2013

Además de la Escuela Elemental de Trabajo, vista en el artículo anterior, San Fernando tenía la necesidad de un Instituto de Enseñanza Secundaria. Sería, otra vez más el edil y maestro Salvador Guillen el que presentó un informe al Cabildo basándose en la normativa[1]. El escrito tiene un preámbulo en el que presenta una descripción de la Ciudad en el primer cuarto del siglo XX y que no difiere mucho después de más de un siglo:
“…Es San Fernando, por su especial organización y por su situación topográfica, una población cuyos medios económicos no dependen de un modo directo de la agricultura ni de la ganadería, como tampoco las materias primas que forman el fundamento básico de las grandes industrias: hulla, hierro, etc., no se encuentran en sus proximidades, sino que se hallan a bastante distancia, no creo tampoco, por esa misma razón, que pueda ser una población fabril de primer orden, y al no serlo en ese sentido, estimo con todo esto que la característica de esta población ha de continuar siendo la misma con ligeras variantes. Esto es, una Ciudad en la que se halla la capitalidad de uno de los tres Departamentos Marítimos en los que se encuentra dividido nuestro litoral y, que por tanto, sus habitantes han de encontrar en el estudio los conocimientos indispensables que le capaciten para poder optar y después desempeñar las distintas clases y organismos que integran la Armada Española…”
            El Ministerio tendría que subvencionar el Instituto con treinta y dos mil pesetas. Además había que nombrarse al profesorado que atendieran las distintas materias: Matemáticas, Ciencias Físico-Químicas, Geografía e Historia, Fisiología e Higiene, Historia Natural, Francés, Literatura y Terminología Científica-Industrial y Artística, Religión, Deberes Éticos y Cívicos; y Rudimentos del Derecho. Todo el profesorado sería contratado con un sueldo de cuatro mil pesetas.
            Desgraciadamente el proyecto quedaría sin convertirse en realidad, sin embargo sería suplido por las numerosas Academias particulares de las que hablaremos en su momento. Sería bien entrado el siglo XX cuando se fundaría el Patronato de Enseñanza Media Rafael Estrada Arnaiz.
            Mientras tanto, San Fernando, como el resto de España, se acostaría Monárquica para levantarse Republicana. El catorce de abril de 1931, el retrato del Rey Alfonso XIII era arrojado por el balcón del Ayuntamiento con tan mala fortuna que hirió a un joven que sería llevado al Hospital de San José. Iba a comenzar otro periodo en la historia de la Ciudad. La situación política de España no sería la misma y, en consecuencia, cambiaría también la situación educativa.
Continuaremos este blog en septiembre, feliz vacaciones de verano.







[1] Real Decreto de 7 de mayo de 1928, aparecido en la Gaceta de Madrid del 8 del mismo mes.

jueves, 20 de junio de 2013

Escuela Elemental del Trabajo  
             En 1926, durante el reinado de Alfonso XIII, se crea un nuevo plan de estudios y las Escuelas Superiores de Industrias pasan a llamarse Escuelas Industriales, divididas en dos categorías: Escuelas Elementales del Trabajo, en las que se estudiaría Oficialía Industrial y Maestría Industrial y Escuelas Superiores del Trabajo, estudiándose Auxiliar Industrial y Técnico Industrial, en las diferentes ramas de Mecánico, Eléctrico, Químico, Textil

                San Fernando en 1926 tenía una población próxima a los treinta mil habitantes, esto  le hacía entrar en la lista de las ciudades susceptibles por ley de tener una Escuela Elemental de Trabajo. Para tal fin y al amparo de la normativa[1], se formaría una comisión integrada por el Alcalde, José Vázquez, el Gobernador Civil y el Capitán General del Departamento, con el fin de gestionar los primeros pasos de la citada Escuela. El Ayuntamiento se comprometería a consignar en su presupuesto diez mil pesetas para el sostenimiento de la misma y cuatro mil quinientas pesetas más para becas a los alumnos de este Centro.


            Pero antes tuvo que constituirse una Junta Local de Enseñanza        Industrial[2], presidida por el Alcalde y los siguientes vocales: José Luís Acquaroni Fernández, Diputado provincial; Jacobo Torón, representante de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Cádiz; Manuel Flethes Casso, Capitán de Artillería; Froilán Alonso Barea, Secretario del Ayuntamiento; Salvador Guillén García, Maestro y edil; José María Altero Campo y Antonio Díaz Benito.

            El proyecto fundacional de la escuela se daría a conocer al pueblo de San Fernando mediante un bando de la recién creada Junta y por una conferencia de Pedro Font de Mora[3]. Tres años tardaría en terminarse  el proyecto. El lugar elegido para su construcción sería la Plaza del Castillo que era conocida popularmente por la plaza del bacalao debido a la forma triangular que tenía.


            La Escuela sería inaugurada el 21 de diciembre de 1929 y en la década de los cuarenta se terminaría de urbanizar la Plaza, dotándola de bancos de madera.












[1] Real Decreto del 31 de octubre de 1914. En su artº 17 se preceptuaba que los municipios de más de veinte mil habitantes tenían que consignar en su presupuesto la cantidad necesaria para sostener una Escuela Elemental del Trabajo
[2] Según el artº 10 del Real Decreto del 16 de octubre de 1925.
[3]Teniente Coronel de la Armada y Comisario Regio de la Enseñanza Industrial en la provincia de Cádiz. Sería el principal valedor de la creación de la Escuela.

jueves, 13 de junio de 2013

En el artículo anterior habíamos visto como se proponía la construcción de un nuevo grupo escolar en la plaza de Quintanilla. Sin embargo, empezaría el curso escolar en 1927 y Salvador Guillén ( maestro y concejal) recordaba en un Pleno Municipal:
“…Haberse aprobado la construcción de un grupo escolar, teniendo en cuenta que el estado concede el ochenta por ciento, según había manifestado la comisión que fue a Madrid para gestionar el empréstito, sería triste que por abandono o por no estudiar la cuestión con el cariño que se merece, quedara la población escolar Fernandina sujeta a la contingencia de malos locales…”[1]
            Dos años antes, en 1925, Salvador Guillén había presentado un escrito al Ayuntamiento, en el que solicitaba una serie de mejoras en la Instrucción Primaria en San Fernando. Como consecuencia del mismo la Junta de Enseñanza Primaria del Ayuntamiento acordaría:
1.      Creación de una escuela mixta en la población rural de extramuros al sur de la Ciudad.
2.      Construcción de un Grupo Escolar en el casco urbano, en el distrito sexto, compuesto de una escuela de niños y otra de niñas, de cuatro grados cada una (el Ayuntamiento ya le había dado nombre Alfonso XIII).
3.      Graduar la escuela de niñas Santa Teresa (situada en el Grupo Escolar de la Placilla) con seis grados.
            Pero acabaría la década de los veinte y aun este tema no estaba cerrado, tan solo se había desdoblado la escuela de San Teresa, con un local en la calle Murillo, alquilado en ciento setenta pesetas[2].
            Mucho tiempo tuvieron que esperar los vecinos de la zona sur de San Fernando, además, enviaron un escrito recordatorio:
“Los que suscriben vecinos de los lugares Dehesa de Alcudia y Gallineras exponen que nuestro deseos son que nuestra prole no continúe en el estado en que se desenvuelve, que cuando lleguen a mayores no tengan que sentir sonrojo del bofetón moral al verse despreciado por un denigrante analfabetismo… por ello pedimos en estos lugares una escuela de niños y otra de niñas…”
            Al no tener respuesta de este escrito, enviaron otro.
       “…Pero si de momento no fuera posible la creación de dos centros de enseñanza, hágase lo posible para que se lleve a efecto la de niñas y la razones obvia. Las niñas por razón de sexo, en modo alguno pueden ir a San Fernando haciendo un recorrido de tres kilómetros en días caliginosos o de fríos intensos y lluvias torrenciales…”
            El Alcalde, en un Pleno Municipal, recomendaría la posibilidad de atender la petición de estos vecinos:
“…De haber posibilidades, sería interesante implantar en el citado extramuros un ensayo de Escuela Rural, como la que se encuentra en el campo de Jerez…se podría desdoblar una escuela de niñas y llevarla a aquellos lugares, pues la primera que se encuentra es la de la calle Conde de Romanones…”
            Sin embargo, una vez más, la instancia de los colonos de gallinera, así como la intención de la Alcaldía, quedó en el olvido.



[1] Acta de la sesión del cabildo del 1 de septiembre de 1927.
[2] Por acuerdo de la Junta Local de Enseñanza Primaria. Acta del 28 de julio de 1930