miércoles, 27 de marzo de 2013


            El Gobierno de España empieza a considerar, en estos primeros años del siglo XX, que la instrucción de las clases populares debía de estar más reguladas por la ley. En este sentido, firma un Decreto[1] por el que se fija el número de escuelas que debían de tener las poblaciones en el territorio nacional. A San Fernando le correspondía tener doce escuelas de instrucción primaria de niños, igual número de colegios de niñas y  dos escuelas superiores; cifras que, como hemos descrito en el artículo del 18 de marzo, estaban bastante lejanas de la realidad escolar isleña.
            En 1902 la población de San Fernando sufriría una profunda crisis económica debido a que una de sus industrias tradicionales, las salinas, se declaró en huelga originado graves disturbios callejeros[2]; en el que resultaría herido, por cierto, un maestro auxiliar de escuela[3]. Debido a esta situación de penuria económica sobre todo entre las familias de los niños y niñas usuarios de las escuelas públicas, el cabildo aprobaría por unanimidad que el tradicional reparto de libros, como premio, a los alumnos más destacados se sustituyera por ropas y zapatos.
            Recurriremos a la Gaceta de Madrid[4] para enterarnos de la estadística escolar en la Isla durante los primeros años del siglo recién iniciado. La población escolar infantil de niños y niñas entre seis y doce años en San Fernando era de cuatro mil sesenta y nueve que se repartían de esta forma: tres mil cuatrocientos ochenta pertenecían al casco urbano, quinientos veinticinco estaban diseminados por huertas y salinas, además de sesenta y cuatro que pertenecían al núcleo dela Casería de Ossio. El número de escuelas era de veinticinco, seis públicas y el resto privadas.
            Es de suponer que San Fernando al igual que España estaba, en cuanto a instituciones escolares, deficitarias a tenor del Decreto que publicó la Gaceta de Madrid[5]. El preámbulo de la ley describía una situación grave dado de que no había presupuesto para la construcción de las casi diez mil escuelas que se necesitaban y daba como solución transformar las escuelas unitarias en graduadas[6], aumentando así el número de escuelas con el menor gasto posible.
            En la Isla de León la primera escuela en solicitar el cambio de unitaria a graduada sería la de San Servando y San Germán (Colegio de la Placilla o Manuel Roldán). En el próximo artículo contaremos las vicisitudes de la transformación, así como el estado en que se encontraban las escuelas privadas de San Fernando.


[1] Órdenes aparecidas en la Gaceta de Madrid de fecha 30 de diciembre de 1904.
[2] Hemeroteca del Diario de Cádiz. Diario de Cádiz de febrero 1902
[3] La Ley Moyano no recogía la figura de los maestros auxiliares o ayudantes, pero estos fueron apareciendo en las escuelas en las que la asistencia era muy numerosa. Eran plazas de creación voluntaria por parte de los ayuntamientos. En la mayoría de las escuelas públicas de la provincia no había auxiliares. Pero durante la Restauración, el número de ayudantes en las escuelas públicas fue elevado, no solo porque la asistencia fuera alta, sino porque las condiciones de los locales obligaban a tener a los niños en varias habitaciones, hecho que hacía necesaria la presencia de estos auxiliares.
[4] Gaceta de Madrid número 42 del 23 de febrero de 1910.
[5] Gaceta de Madrid número 128 del 8 de mayo de 1910
[6] En las escuela cuya matrícula excediera de setenta alumnos, se crearían tantas secciones como se pudiera, de forma que cada una tuviera entre cuarenta y cincuenta alumnos

lunes, 18 de marzo de 2013


            Comienza un nuevo siglo. En 1900, la Instrucción Pública se impartía en San Fernando en seis escuelas y atendían a un total de mil ciento ochenta y cinco alumnos. Tan solo  dos de ellas no tenían sesiones de adultos: Nuestra Sra. del Carmen y Ntra. Sra. de las Mercedes.
Escuela
Maestro
Nº alumnos: diurnos/nocturnos
Ntra. Sra. del Carmen
C. del Arco
140/90
Idem (niñas)
E. Martínez
193
San José
J. Santos
195/83
S. Serv. y S. German
J. Carrillo
181/78
Sta. Teresa

170/67
Ntra. Sra de las Mercedes
Teresa Pérez
199

            Al empezar el siglo XX la enseñanza primaria pública en San Fernando era un fiel reflejo de lo que sucedía a nivel nacional: pocas escuelas públicas, el resto de la población escolar tenía que repartirse en colegios privados algunos subvencionados por el propio Ayuntamiento, como la escuela de la Asociación de Católicos; la de San Antonio de Paula, dirigida por José Hernández del Corral y situada en la calle Armesto en el barrio del Carmen o la del Santo Ángel.
            La situación de los docentes también era patética:
            “Maestros ignorantes, casi mendigos, desprovistos de todo prestigio e influencia social, desconsiderados por la plebe y maltratados por los cacicuelos…”[1]
            Desde esta perspectiva se comprende la razón que el concejal de turno del Ayuntamiento de San Fernando esgrimió cuando los ediles discutieron la subida de la gratificación que, en concepto de vivienda, recibían los maestros:
            “Está injustificado el aumento dado que desde tiempo inmemorial vienen percibiendo treinta pesetas mensuales por este concepto…”
            Pero, ¿realmente estaba tan mal la enseñanza?. Contestemos a la pregunta con unas cifras comparativas de principio de siglo: mientras que el estado español gastaba doce millones en educación, la ciudad de Paris dedicaba para el mismo fin poco más de veintisiete millones[2] y, en San Fernando el presupuesto para educación era de treinta y dos mil ciento ochenta y ocho pesetas, que representaba el seis por ciento de los ingresos[3].
            No solo existía en San Fernando las escuelas públicas mencionadas, también habían centros de enseñanza sostenidos por la caridad de algunos benefactores y, por tanto con carácter privado, además de las citadas al principio de este artículo estaban:
             La Escuela Católica de San Vicente de Paúl que había sido fundada por Manuel y Salvador de la Pascua, Manuel Bayo López, Miguel Espinosa y Luís del Corral. Estaba establecida, por esos años, en la Casería de Ossio.
            La escuela de San Juan Bautista de la Salle fundada en 1888 en San Fernando por el Hermano Joevín en la calle San Bernardo en el local que ocupaba otra escuelita gratuita llamada de la Santa Cruz. Posteriormente se trasladaría al actual edificio de la calle Real (antiguo colegio de la Pascua).
             La Compañía de María de la que ya hemos hablado y a la que dedicaremos más tiempo en otra ocasión.
            La escuela de las Carmelitas fundada en San Fernando en 1863, gracias a la caridad de las hermanas Catalina y Ana Landa. El convento de las Carmelitas, en su primera etapa, estaba regido por la Madre Rosa Roca, acompañada por tres religiosas más: Rosa Candón, Josefa y Luisa Barreda. Se instalaron en una casa de la Plaza Viñuela para, posteriormente, en 1886  trasladarse al local actual de la calle Colón.[4]
            Visto lo anterior conviene analizar brevemente el problema de la libertad de enseñanza, del derecho a enseñar, en España y  en la época que nos ocupa. Romanones[5] despertaría en las Cortes y en la opinión pública una auténtica conmoción: la Iglesia se atribuía esta misión, los conservadores daban tal servicio al Estado mientras que los liberales veían esta política con recelo por temor al intervencionismo estatal; para los republicanos, la educación correspondía a la sociedad aunque bajo la tutela del Estado. Estas confrontaciones eran motivo de acaloradas discusiones (han pasado muchos años y continúa la polémica). En San Fernando la libertad de enseñanza no era motivo de disputas: como se ha visto, instituciones públicas y privadas bien de carácter laico o confesionalmente católicas convivían con el único propósito de educar. Desde la escuela de los H.H. de la Doctrina Cristiana hasta la última escuela privada que lo solicitase, tenía ayuda municipal. A nadie se le escapaba que el número de escuelas públicas era insuficiente y, por tanto, el Cabildo tenía la obligación moral de ayudar a la enseñanza privada porque le solucionaba un gran problema.


[1] Macías Picavea,R. El problema nacional: hechos, causas, remedios. Madrid 1899. Pág 122
[2] Puelles Benítez,M. Educación e ideología en la España contemporánea. Pág 248
[3] Datos ponderados correspondiente a la década 1900-1909.Instituto Nacional de Estadística. Delegación Provincial de Cádiz y Archivo Histórico Municipal de San Fernando
[4] Páez Fernández, M. Crónicas de Educación. 1992. Pág 45
[5] Álvaro de Figueroa y Torres primer Conde de Romanones (Madrid, 9 de agosto de 1863 - 11 de octubre de 1950), político español. Fue Presidente del Senado, 17 veces ministro y 3 veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII. Formó parte del Partido Liberal de Sagasta y Canalejas.

jueves, 7 de marzo de 2013


Repercusión de La Guerra de Cuba en la Instrucción Primaria de San Fernando
          
  La sociedad española estaba preocupada por la marcha de la guerra de Cuba y, una parte de ella, el Magisterio así lo demostraría cuando la Asamblea Pedagógica de Madrid[1]sugirió abrir una suscripción con el objeto de socorrer a los soldados heridos. La idea sería recogida por el maestro de la escuela de San Servando y San German que, encabezando la ayuda (con un día de sueldo), recaudaría la cantidad de 17,70 pesetas. Sin embargo, este gesto sería el inicio de una polémica entre los concejales que pertenecía a la Junta Local de Instrucción Pública y los que no estaban ligados a esta comisión. La discusión tendría su punto álgido en una sesión del Cabildo. El acta de la misma la  hemos dramatizado para hacerla más amena[2]:

-  Sr. Secretario (lee un oficio) “El Director de la Escuela Pública de S. Servando y S. Germán participa haber verificado una cuestación para socorrer a los soldados que en Cuba combaten por la integridad de la Patria, encabezada por él con un día de su haber”

Concejal Sr. Colombo: ¿Tiene el maestro atribuciones para iniciar tal suscripción en la Escuela?. A mi entender debía haberlo notificado al Ayuntamiento. Creo que no se debe permitir que los pobres niños sacrifiquen a sus familias con cantidad alguna por insignificante que sean.

-   Concejal Sr. Moguer: el funcionario abrió la suscripción voluntaria de acuerdo con la Asamblea Pedagógica de Madrid. Considero el acto digno y patriótico, por lo que debería ser felicitado. Los niños se han privado gustosamente de tomar un dulce en obsequio a la idea iniciada por el maestro que tiene el deber de despertar en los niños el amor a la Patria.

-   Sr. Colombo: No puedo estar conforme con mi compañero porque el maestro depende de la Junta Local en primer término y del Ayuntamiento después y no ha debido hacer la suscripción sin contar antes con su aquiescencia y por eso la censura.

-   Sr. Moguer: La conducta del maestro es digna de elogio, insisto.

-   Concejal Sr. Romero: No es digno de censura el acto del maestro. Ignoro si tiene facultad para obrar como lo ha hecho pero la noticia de la suscripción debe acogerse con afecto.

-   Sr. Colombo: El maestro se ha excedido en sus atribuciones ya que es un hecho público y como tal corresponde a la Junta verificarlo.

-   Sr. Alcalde ( zanjando el tema). El acto del maestro es particular y por tanto no hay motivo para la polémica y si para la felicitación.

            Como se desprende de lo anterior, siempre han existido y existirán personas legalistas que basándose en una fría norma o en la mala interpretación de ella, son capaces de polemizar por muy válidos que sean los motivos.


Ampliación a un comentario de un seguidor o seguidora de este blog
           
En la entrada 4 de este blog de fecha 4 de enero se indicaba que “…Regresando las” monjas de la enseñanza” el 14 de julio de 1812 para reanudar las clases,  las alumnas que acudieron fueron las hijas de los oficiales ingleses hasta la retirada de estas tropas un años después”. Este dato está tomado del Libro de S. Clavijo “La ciudad de San Fernando”  volumen I, página 471.

            Consultada otra fuente,” Una apuesta arriesgada por la educación”, libro escrito por la Religiosa de la Compañía de María  Manuela Urra Olazabal, publicado en 2012 por ediciones Lestonac . se indica en la página 103: “ Habilitaron una sala para clase y tuvieron muchos problemas en admitir a las que lo solicitaban, pues la estrechez del lugar no permitía recibir a todas. Asistieron varias alumnas inglesas a la escuela, y fue un hechizo cómo aprendieron la Doctrina  y lo contenta que estaban. Durante un tiempo solo pudieron atender en las clases a las niñas de la Isla.

 Considero más fiable lo recogido por Urra Olazabal ya que recurrió a fuentes más directas, los archivos de la Compañía de MaríaEspero, con esta ampliación, haber satisfecho la curiosidad de este o esta amable seguidor/a




[1] Estaba relacionada con Joaquín Costa  y la idea de Regeneracionismo en España. Profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renuncia en protesta por la política educativa de la Restauración junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza. Perteneció también a esta  institución laica de enseñanza, inspirada en la filosofía del Krausismo, dirigiendo su Boletín (18801883), dando clases y participando eficazmente en la Asamblea Pedagógico Nacional de 1882.

[2] Archivo Histórico Municipal de San Fernando. Libro de Actas Capitulares año 1896.

viernes, 1 de marzo de 2013


            Una vez qué ya conocemos porque se le puso el nombre al primer colegio de propiedad municipal, Manuel Roldán o Placilla (ver entrada del 22 de febrero), continuaremos con las vicisitudes de la escuela.
            Recordamos que el proyecto de obra se presentó en 1883, sin embargo no se pudo realizar en esa fecha por falta de presupuesto. Serían cuatro años más tarde cuando Manuel Roldán propuso al cabildo la construcción de la escuela. Eso sería posible porque en los presupuestos de Ayuntamiento había un superávit de 25.724 pesetas[1].
            El 14 de septiembre de 1889 se acordaría que la subasta para la construcción del edificio se debía de realizar en un plazo de seis días. El edil que formaría parte del tribunal que debería presidir la subasta fue Ricardo Álvarez Ramírez, que a la sazón era presidente de la comisión de Hacienda. La obra sería asignada a Antonio López Rodríguez con un presupuesto de 75.156 pesetas. (se había incrementado, desde el año 1883,  en 2.576 pesetas)[2]. Sin embargo, el coste de la obra arrojaría una cifra cercana a 111.000 pesetas. El desfase entre la cantidad presupuestada y la real ocasionó un acalorado enfrentamiento, zanjando la discusión el  Alcalde:
“… como los aumentos de obras están justificados y dado que los cimientos y demás están a la vista no creo que existan responsabilidades dado que los aumentos de obras son inevitables algunas veces y el contratista está obligado a ejecutarla…”
             En 1891 existían en San Fernando, según se menciona en las actas de la Junta Local de Instrucción[3], estas escuelas:
            1.-La de Santa Teresa de Jesús y San Servando y San Germán que ocupaban el recién construido edificio en la Placilla Vieja o Manuel Roldán. La primera de niñas ( con entrada por la calle Escaño) y la segunda de niños (que entraban por la calle Marconi). Asistían a ella 230 alumnos e igual número de alumnas.
            2.-La de Ntra. .Sra. del Carmen situada en la calle Carretas. Con una matrícula de 130 alumnos.
            3.-La de San José emplazada en los bajos del Ayuntamiento. Con la asistencia de 80 alumnos.
         4-.La de San Francisco localizada en la antigua escuelita de los franciscanos. A la que acudían 40 alumnos.
            En todas las escuelas se harían mejoras, valga como ejemplo, las que se hicieron en la escuela de San José por un importe de 7.010,14 pesetas. La preocupación del Cabildo, en aquellas fechas, por la enseñanza era patente como ponía de manifiesto el informe referido a la viabilidad de que todos los barrios de la Isla tuvieran escuelas:

            “…Para que el sacrificio que supone el sostenimiento de escuelas de el resultado que el pueblo tiene derecho a esperar, menester es que se encuentren entre sí (escuelas) equidistantes y establecidas en los barrios donde necesidad exista de ello…”
            Obviamente eran otros tiempos, pero la preocupación por la Instrucción de los niños y niñas debería ser una ocupación de todos los políticos, en todos las épocas. ¿Existe en la actualidad?
            Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él. (Manuel Kant)


[1] El presupuestos de gastos del Ayuntamiento en la analidad 1888-89 sería de 141.013 pesetas
[2] Páez Fernández. M, La Instrucción Pública en San Fernando: 1851-1891., pág 62 y 76
[3] Archivo Histórico Municipal de San Fernando. Actas de la Junta Local de 1ª Enseñanza. Libros 1136-1138