lunes, 18 de marzo de 2013


            Comienza un nuevo siglo. En 1900, la Instrucción Pública se impartía en San Fernando en seis escuelas y atendían a un total de mil ciento ochenta y cinco alumnos. Tan solo  dos de ellas no tenían sesiones de adultos: Nuestra Sra. del Carmen y Ntra. Sra. de las Mercedes.
Escuela
Maestro
Nº alumnos: diurnos/nocturnos
Ntra. Sra. del Carmen
C. del Arco
140/90
Idem (niñas)
E. Martínez
193
San José
J. Santos
195/83
S. Serv. y S. German
J. Carrillo
181/78
Sta. Teresa

170/67
Ntra. Sra de las Mercedes
Teresa Pérez
199

            Al empezar el siglo XX la enseñanza primaria pública en San Fernando era un fiel reflejo de lo que sucedía a nivel nacional: pocas escuelas públicas, el resto de la población escolar tenía que repartirse en colegios privados algunos subvencionados por el propio Ayuntamiento, como la escuela de la Asociación de Católicos; la de San Antonio de Paula, dirigida por José Hernández del Corral y situada en la calle Armesto en el barrio del Carmen o la del Santo Ángel.
            La situación de los docentes también era patética:
            “Maestros ignorantes, casi mendigos, desprovistos de todo prestigio e influencia social, desconsiderados por la plebe y maltratados por los cacicuelos…”[1]
            Desde esta perspectiva se comprende la razón que el concejal de turno del Ayuntamiento de San Fernando esgrimió cuando los ediles discutieron la subida de la gratificación que, en concepto de vivienda, recibían los maestros:
            “Está injustificado el aumento dado que desde tiempo inmemorial vienen percibiendo treinta pesetas mensuales por este concepto…”
            Pero, ¿realmente estaba tan mal la enseñanza?. Contestemos a la pregunta con unas cifras comparativas de principio de siglo: mientras que el estado español gastaba doce millones en educación, la ciudad de Paris dedicaba para el mismo fin poco más de veintisiete millones[2] y, en San Fernando el presupuesto para educación era de treinta y dos mil ciento ochenta y ocho pesetas, que representaba el seis por ciento de los ingresos[3].
            No solo existía en San Fernando las escuelas públicas mencionadas, también habían centros de enseñanza sostenidos por la caridad de algunos benefactores y, por tanto con carácter privado, además de las citadas al principio de este artículo estaban:
             La Escuela Católica de San Vicente de Paúl que había sido fundada por Manuel y Salvador de la Pascua, Manuel Bayo López, Miguel Espinosa y Luís del Corral. Estaba establecida, por esos años, en la Casería de Ossio.
            La escuela de San Juan Bautista de la Salle fundada en 1888 en San Fernando por el Hermano Joevín en la calle San Bernardo en el local que ocupaba otra escuelita gratuita llamada de la Santa Cruz. Posteriormente se trasladaría al actual edificio de la calle Real (antiguo colegio de la Pascua).
             La Compañía de María de la que ya hemos hablado y a la que dedicaremos más tiempo en otra ocasión.
            La escuela de las Carmelitas fundada en San Fernando en 1863, gracias a la caridad de las hermanas Catalina y Ana Landa. El convento de las Carmelitas, en su primera etapa, estaba regido por la Madre Rosa Roca, acompañada por tres religiosas más: Rosa Candón, Josefa y Luisa Barreda. Se instalaron en una casa de la Plaza Viñuela para, posteriormente, en 1886  trasladarse al local actual de la calle Colón.[4]
            Visto lo anterior conviene analizar brevemente el problema de la libertad de enseñanza, del derecho a enseñar, en España y  en la época que nos ocupa. Romanones[5] despertaría en las Cortes y en la opinión pública una auténtica conmoción: la Iglesia se atribuía esta misión, los conservadores daban tal servicio al Estado mientras que los liberales veían esta política con recelo por temor al intervencionismo estatal; para los republicanos, la educación correspondía a la sociedad aunque bajo la tutela del Estado. Estas confrontaciones eran motivo de acaloradas discusiones (han pasado muchos años y continúa la polémica). En San Fernando la libertad de enseñanza no era motivo de disputas: como se ha visto, instituciones públicas y privadas bien de carácter laico o confesionalmente católicas convivían con el único propósito de educar. Desde la escuela de los H.H. de la Doctrina Cristiana hasta la última escuela privada que lo solicitase, tenía ayuda municipal. A nadie se le escapaba que el número de escuelas públicas era insuficiente y, por tanto, el Cabildo tenía la obligación moral de ayudar a la enseñanza privada porque le solucionaba un gran problema.


[1] Macías Picavea,R. El problema nacional: hechos, causas, remedios. Madrid 1899. Pág 122
[2] Puelles Benítez,M. Educación e ideología en la España contemporánea. Pág 248
[3] Datos ponderados correspondiente a la década 1900-1909.Instituto Nacional de Estadística. Delegación Provincial de Cádiz y Archivo Histórico Municipal de San Fernando
[4] Páez Fernández, M. Crónicas de Educación. 1992. Pág 45
[5] Álvaro de Figueroa y Torres primer Conde de Romanones (Madrid, 9 de agosto de 1863 - 11 de octubre de 1950), político español. Fue Presidente del Senado, 17 veces ministro y 3 veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII. Formó parte del Partido Liberal de Sagasta y Canalejas.

1 comentario:

  1. Ando enganchado a tu blog como si de una novela de intrigas se tratara. El tratamiento que sigues para darnos a conocer la situación histórica de la enseñanza en La Isla a lo largo de los tiempos y en todas sus facetas (administrativas, pedagógicas, etc...,)es muestra fiel de la prosperidad o decadencia, que llevándolo a un nivel más elevado, sufría nuestra nación.

    Un abrazo.

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