Cuantitativamente los locales de las escuelas públicas de
San Fernando no presentaron modificación a lo largo de este periodo que
analizamos. Con la graduación de las escuelas si se incrementaría el número de
aulas habilitadas, sin embargo, la Ciudad aún era deficitaria en centros
oficiales de enseñanza primaria. Consciente de ello era el cabildo que
estudiaba todas las posibilidades económicas para la creación de nuevos grupos
escolares. La oportunidad surgiría al amparo de un Real Decreto[1].
Éste concedía un crédito extraordinario de seiscientas mil pesetas, dividido en
dos plazos, destinado primero a la construcción de un edificio para escuela,
cuyo presupuesto no excediera de veinticinco mil pesetas. Fijaba, además, dos
requisitos al Ayuntamiento que lo solicitara: debía facilitar un solar y
anticipar una parte del total del presupuesto de la obra.
Basándose en esta subvención del Gobierno, la Junta Local
de Instrucción aportaría la idea de establecer un nuevo centro escolar en la
plaza de Quintanilla.
“…Debe aprovecharse las facilidades
que se obtienen y proporciona el Estado, ya por tratarse de mejoras en el
importante ramo de la instrucción pública, ya porque significa la ocupación del
personal obrero de la localidad, y ya también porque reportaría economías de
alquileres de edificios que hoy se paga; y aparte de esto la imperiosa
necesidad de un grupo de escuelas en el populoso barrio del Cristo, donde se
propone su edificación…”
En este barrio sólo estaba establecida la escuela privada
del Cristo que estaba dirigida por Eloísa
Escaldón.
Tuvieron que pasar varios años para que este proyecto se
hiciera realidad con el nombre oficial de Grupo Escolar Alférez de Navío Varela
y del que hablaremos cuando cronológicamente le corresponda.
El éxito que alcanzó la graduación de la escuela de San Servando
y San Germán motivaría al edil Baldomero Gutiérrez Alonso a estudiar la
posibilidad de graduar todos los locales dedicados a la enseñanza de San
Fernando. En un informe que presentaría
al Cabildo analizaba todas las ventajas que podían suponer este proyecto, sobre
todo en lo referente al ahorro en las arcas del municipio. Según sus cálculos el
erario se vería beneficiado en seis mil novecientas ochenta pesetas.
San Fernando, en esta época, no escapaba de la situación
que oscurecía el panorama en la economía del obrero cuyos hijos eran los
usuarios de las escuelas públicas: inflación, encarecimiento de los productos
básicos, disminución del poder adquisitivo de los salarios…, eran las
características de la sociedad del momento y lo que llevaría al maestro
Francisco Madrid Flores, tomando como ejemplo las Cajas escolares francesas[2], a
pedir una subvención al Ayuntamiento para que sus alumnos pudieran comprarse
ropa y calzado.
Para terminar, hagamos un recuento de las escuelas que
existían en San Fernando al terminar la primera década del siglo XX:
Escuelas públicas: 9
Escuelas particulares: 18
Escuelas con el patrocinio de órdenes religiosas:
·
Hermanos de la Doctrina Cristiana (de
niños)
·
Monjas de la Compañía de María (de niñas)
·
Carmelitas de la Caridad (de niñas)
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