miércoles, 30 de octubre de 2013

Desde 1928 fecha en la que el maestro y Teniente de Alcalde, Salvador Guillén, recordó a la corporación municipal que estaba aprobado un proyecto para la construcción de otro grupo escolar en la plaza de Quintanilla, hasta que por fin el contratista Antonio Mariscal Roldán anunció al Ayuntamiento la finalización de la obra, 26 de octubre de 1934, habían pasado siete años. Sin embargo, durante los mismos no se había dejado de hablar del tema en las sesiones del Cabildo. El 8 de diciembre de 1933 se había anunciado la subasta pública para la construcción del edificio que iba a albergar el grupo escolar. Se designó como concejal para formar parte del tribunal de subasta al liberal republicano José Ramírez Través. El edil socialista Carlos Roldán Moreno había propuesto que además figurasen en el mismo un representante del partido radical y otro socialista. No se puede pasar por alto que en las elecciones de junio de 1931 la Coalición Republicana-Socialista había obtenido 12.766 que representaba el 57,2%. Abierto el perceptivo plazo de reclamaciones, el Ayuntamiento recibiría la de Manuel Marqués de Abreu, propietario de las fincas 47 y 49 de la calle Calatrava porque, según su opinión, al construirse el grupo escolar y cercarse la plaza le iba a perjudicar. Una vez comprobada las circunstancias por el arquitecto municipal , se desestimaría el recurso. La obra se adjudicó el 16 de febrero de 1934, terminando el 26 de octubre con un retraso de quince días sobre la fecha prevista debido a una huelga de albañiles. Setenta y dos mil pesetas sería la subvención que el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes había entregado al Ayuntamiento para la edificación del grupo escolar que se iba a llamar “Grupo Escolar Alejandro Lerroux”. La comisión que aceptaría la obra como terminada estuvo formada por: Manuel Belizón Castillo (Republicano), Juan Collante Garcés (Derecha republicana), Carlos Esteban Ares (Republicano), José Quintero Moreno, Alonso Cabeza ( Derecha republicana) y el Perito municipal. El Grupo Escolar en febrero de 1936 pasaría a llamarse Fermín Galán, fecha en la que también se le daría el nombre definitivo al Colegio Manuel Roldán (aunque se barajaría el nombre de Marcelino Domingo en honor al Ministro de Instrucción y Bellas Artes. Posteriormente, se le pondría el nombre de Alférez de Navío Varela. Actualmente CEIP Quintanilla.

martes, 22 de octubre de 2013

En 1933 se habían celebrado las segundas elecciones a Cortes de la República, dando la victoria a los partidos de derecha (coalición formada por los radicales de Lerroux y por los católicos de la CEDA de Gil Robles). La mujer estrena el voto femenino y la derecha -la CEDA de Gil Robles- llega al poder. Ésto supuso que se diera marcha atrás en muchos de los planteamientos educativos laicos del anterior gobierno. En la enseñanza primaria, se inició un descenso en las construcciones escolares y un debilitamiento creciente de la reforma pedagógica. Por entonces comenzó el baile de Ministros de Instrucción.
Relación de Ministros de Instrucción Pública y Bellas Artes (1933-1935)
Fecha
Ministro
Partido Político
12 junio/12 sept 1933
Francisco Barnés Salina
PRRS[1]
12 sept/8 oct 1933
Domingo Barnés Salina
PRRS
9 oct/16 dic 1933
Domingo Barnés Salina
PRRS
16 dic 1933/3 marz 1934
José Pareja Yebréz
PRRS
3 marz/28 abril 1934
Salvador de Madariaga Rojo
Independ.
28 abril/ 4 oct 1934
Filiberto Villalobos González
PRLD
4 oct 1934/ 3 abril 1935
Eloy Vaquero Cantillo
PRLD
3 abril/6 mayo 1935
Ramón Prieto Bancés
Independ.
6 mayo/25 sep 1935
Joaquín Dualde Gómez
PRLD
25 sep/29 oct 1935
Luís Lucía Lucía
PRR
29 oct/14 dic 1935
Juan Berdejo López
PRR
14 dic/30 dic 1935
Manuel Becerra Fernández
PRR

            Hay que significar cómo la represión del Gobierno sobre los que participaron en la Revolución de 1934[2] fue creando ambiente entre los partidos revolucionarios que desencadenaría más tarde en el Frente Popular y, que según Mariano Pérez Galán[3], condicionaría la política educativa del 2º Bienio en el que se trató de rectificar las directrices del Bienio anterior.
            Como se ha comentado, las órdenes religiosas deberían de haber cesado en su labor educativa, sin embargo, continuaba siendo muy activa la enseñanza católica en la España revolucionaria, esto era debido al peso que organizaciones como la Federación de Amigos de la Enseñanza que agrupaba a las órdenes religiosas y a la Confederación Católica de Padres de Familia o la misma Sociedad Anónima de Enseñanza Libre (SADEL) de la que ya hemos hablado. Esta actividad sería la prueba de la movilización que se produjo en la sociedad, en los sectores confesionales de la enseñanza y que se prolongaría, como se comentará en su momento, después de la Guerra Civil.
            En San Fernando, como muestra de lo anterior vemos cómo funcionaba el colegio Isaac Peral, cuyas profesoras, monjas de la Compañía de María, vestidas de seglar, continuaban impartiendo su labor educativa.[4]
            Según el informe elaborado el 2 de noviembre de 1934 por la Inspectora de Instrucción Primaria, Teresa Izquierdo, en esa fecha existían en San Fernando  veintiuna escuelas públicas y dos municipales, número aún insuficiente para cubrir las necesidades de la población según determinaba la ley[5] y, además, no todas estaban situadas en locales apropiados para la docencia, como la situada en la Casería de Ossio que compartía local con el Cuerpo de Guardia[6]o el ubicado en la calle República nº 291 y que sería trasladado al 279 de la misma calle o la situada en la calle Gravina y conocida por Colegio del Moro (actual Casa de la Cultura y Biblioteca Municipal). Todas las escuelas no estaban graduadas.



[1] PRR Partido Republicano Radical. PRRS Partido Republicano Radical Socialista. PRLD Partido Republicano Liberal Socialista
[2] El desencadenante de esta Revolución vino dada por el  nombramiento como ministros de tres miembros de la Conferencia Española de Derechos Autónomos (CEDA) cuya legitimidad democrática era negada por la Izquierda, al considerar que era una agrupación de partidos derechistas en contra de la Republica que ahora iban a gobernar. El movimiento fue generalizado en todo el país, aunque con diversos grados de intensidad, mientras que en Asturias se iniciaba, desde un primer momento, un movimiento insurreccional de grandes proporciones. Durante la noche del 4 de Octubre se extiende la consigna a los diversos comités y en la madrugada del 5 comienza el ataque a los cuarteles de la Guardia Civil.
[3] Pérez Galán M. La Enseñanza durante la II República. http://www.juntadeandalucia.es/educacion/vscripts/wginer/w/rec/3196.pdf
[4]  Cfr.-Urra Olazabal. M. opus cit. p 146.
[5] Para que la población de San Fernando tuviera el número de escuelas suficientes, según la legislación (23 de junio de 1909), un maestro por cada 60 alumnos, se hubieran necesitado 50 escuelas o secciones graduadas.
[6] Archivo Histórico Municipal. Libro de actas  nº 162.

lunes, 14 de octubre de 2013

Ante el clima del momento, poco propicio a la enseñanza confesional, el 3 de septiembre de 1933 se efectuaría el acto de despedida de los H.H. de la Doctrina Cristiana (fotografía). El “Heraldo de San Fernando”[1] publicaría la reseña de la emotiva despedida con un artículo titulado “Efusión y emoción”, en el mismo se comentaba el sentir de todo el pueblo de San Fernando. Pronunciaron discursos José María Sanz Andrey, José Collante Garcés, Enrique Llamas y los sacerdotes Segundo Martínez Ojeda y José Cordero. El Hermano Director terminaría el acto agradeciendo el homenaje y las palabras pronunciadas. Como síntesis de éstas podríamos mencionar las declamadas por Collante:

“…Señor, en estos momentos de honda y sincera emoción nos hemos reunido aquí unos cuantos hombres, algunos casi niños, para decir adiós a los que durante muchos años se dedicaron a practicar las piadosas y caritativas obras de misericordia: corregir al que yerra y enseñar al que no sabe”.[2]

            Antes que educar, la República se vio obligada a dar de comer a los niños, incluso a vestirlos. Había cantinas y roperos escolares y cobraron fuerza las colonias escolares que ya antes había puesto en marcha Bartolomé Cossío. Los niños viajaban al mar o a la montaña. Hacían deporte, pero sobre todo comían[3]. Ambos logros sociales existían en San Fernando y eran supervisados por el concejal y secretario de la Comisión de Instrucción Pública Diego Berraquero Miril. Las cantinas habían sido potenciadas por el Ministerio de Instrucción[4], mientras que las colonias en Cádiz y provincia eran planificadas por el Consejo Provincial de Primera Enseñanza con un proyecto en el que se incluían una serie de zonas geográficas. De esta forma se establecieron dos puntos: el de la sierra en Villaluenga del Rosario y el de playa en el Puerto de Santa María. En este sentido, los escolares de  San Fernando en principio no disfrutarían de los planes del Consejo Provincial limitándose sólo a paseo en autobús a las zonas costeras del Chato. No obstante, en 1934 comprobamos como treinta alumnos de la Isla disfrutaban de este plan. Posteriormente en la sesión del Cabildo,[5] Berraquero, solicitaría un aumento en la subvención que el Ayuntamiento reservaba para la colonia de vacaciones para que en vez de treinta niños, se beneficiaran diez más. El presupuesto para este fin, después de una discusión sobre el emplazamiento de la colonia: playa del Chato o Gallineras, se quedaría en ochocientas pesetas[6].

            Se ha contado con anterioridad, que San Fernando tenía desde el año 1929 una Escuela Elemental del Trabajo. En mayo de 1934 pasaría ésta a depender del Distrito Escolar lo que supuso un grave quebranto al presupuesto municipal, ya que a partir de esa fecha sólo los obreros de San Fernando iban a tener acceso a ella, antes del cambio de dependencia se educaban en la Escuela obreros de: Chiclana, Puerto Real, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Conil, Vejer,  Paterna, Alcalá y Rota. Con el cambio las arcas municipales dejarían de percibir una subvención de veinte céntimos por alumnos, lo que supuso una merma de mil trescientas pesetas y, al mismo tiempo, el temor a que la mencionada escuela pudiera desaparecer. Esta inquietud sería llevada al Pleno municipal por Diego Berraquero que así se lo hizo saber al Cabildo en la sesión celebrada el 18 de mayo de 1934.
           


[1] De fecha 5 de septiembre.
[2] La Institución de San Juan Bautista  reanudaría su labor educativa a partir de 1937.
[3] Fragmento de un artículo de Carmen Morán, aparecido en el País el 17 de abril de 2006.
[4] Decreto de 20 de agosto de 1931
[5] De fecha 3 de agosto de 1934.
[6]Cfr.  Páez Fernández. M Cronicas de Educación.1992. pp 100 y 104

miércoles, 9 de octubre de 2013

La subvención que el Ayuntamiento de San Fernando concedió a los HH de la Doctrina Cristiana continuaba en 1932 (ver entrada anterior). Pero en el Pleno municipal que se celebró el 17 de octubre se originaría un enfrentamiento entre los que eran partidarios de anular la misma y los que abogaban por mantenerla.
“…que la Presidencia concrete su posición, que está muy claro el acuerdo; los Hermanos tendrán subvención en tanto tuvieran, por falta de escuelas, que mantener el ciento y pico de niños, pero habiendo el Ayuntamiento instalado cinco escuela, debe cesar la obligación y, por tanto la subvención…

            Mientras por parte del secretario del Consejo Local de Instrucción Primaria, Diego Berraquero Miril, se exponía:
       “En cumplimiento de mi deber debo informar del estado en que se haya el censo escolar de San Fernando, en donde hay más de 15 ó 20 colegios clandestinos, regidos por intrusos de la enseñanza[1], pues ni siquiera tienen el título de maestro y, cuya población escolar constituiría un problema al clausular las escuelas mencionadas, pues sería un millar de niños que no podrían recibir instrucción por falta de escuelas y profesores. Y en cuanto a los niños de los Hermanitos, sería no el ciento que se habló sino muchísimos más que no podrían acomodarse en las cinco escuelas formadas porque ya están sobrecargadas…En estas condiciones todo lo que determinaría aumento de niños sin escolarizar sería pavoroso para San Fernando cuyo Municipio está obligado a dar matriculación al hijo del `pobre que no puede sufragar los gastos de la enseñanza…por tanto, ni puede no debe anularse ahora esta partida del presupuesto, en beneficio de los niños pobres...”

            La polémica trascendería al público que presenciaba la sesión, hasta tal punto que la Presidencia mandaría desalojar la sala. Este incidente que tuvo como escenario el salón de Plenos del Ayuntamiento, era reflejo de lo que sucedía en el resto de España: La “Guerra Escolar.”

            La “Guerra Escolar” supuso un enfrentamiento entre dos formas distintas de entender la libertad de enseñanza, Por un lado, el clero opinaba:

“…Nadie puede negar que el padre puede delegar la facultad de enseñar a sus hijos en el maestro; pero también, y, por consecuencia se tendrá que aceptar que el padre habrá de depositar su confianza en el que crea que se la merece. No admitir esta atribución es pretexto de que al estado le corresponde la educación de los niños, es negar el derecho natural que ha sido reconocido por todas las constituciones incluso por las más modernas[2]…”  

Por otro, el Noticiero Gaditano[3] argumentaba:

“… El proyecto (la Ley de Congregaciones y Confecciones religiosas) es comedido y respetuoso. No hiere sentimientos religiosos ni perjudica ninguna clase de creencias religiosas. Acusa gran seriedad y demuestra el alto sentido de justicia y democracia que guía a los hombres de la República para llevar a cabo la compleja labor de estructurar las leyes del Código fundamental de la nueva España…”

De acuerdo con la ley[4], cada Ayuntamiento debía crear una comisión que colaborara con el Ministerio para adaptar la Ley de Congregaciones y Confecciones Religiosas en la localidad. El 16 de junio de 1933 se crearía la de San Fernando. Estaba formada por: Ángel Calatayud y Catalina Gerite, maestros, y por los concejales Diego Berraquero y Manuel Caramé.

            Estas comisiones tenían dos objetivos fundamentales: tratar de buscar locales apropiados para sustituir la enseñanza confesional por la laica y dotar, a las escuelas creadas, de maestros que serían adjudicados a las mismas mediante cursillos de selección. Los objetivos eran consecuencia de la ley de Congregaciones y Confesiones Religiosas y explicarían no solo la habilitación de nuevos locales, alquilados por el Ayuntamiento como escuelas sino también la construcción de un nuevo edificio para dar cabida a la segunda escuela de propiedad municipal en la plaza de Quintanilla que, por cierto, ya tenía nombre: Alejandro Lerroux[5].







[1] Hay que recordar que  la República se propuso llenar las escuelas con los mejores maestros. Pero los docentes de la época tenían una formación casi tan exigua como su salario. Se elaboró entonces el Plan Profesional. La carrera de Magisterio elevada a categoría universitaria dignificó la figura del maestro. A los aspirantes se les exigió, desde entonces, tener completo el bachillerato antes de matricularse en las Escuelas Normales, donde se enseñaba pedagogía y había un último curso práctico pagado.(Nota del autor)
[2] Periódico La Información de fecha 24 de octubre de 1931
[3] De fecha 18 de octubre de 1931
[4] Gaceta de Madrid de fecha 8 de junio de 1932
[5] Acta de la sesión del Cabildo del 26 de octubre de 1934