En la última entrada
del blog comentábamos las consecuencias del laicismo escolar en la Compañía de
María y Carmelitas, analizaremos ahora las mismas en el tercer colegio
confesional de San Fernando: los Hermanos de la Doctrina Cristiana.
La Comisión de Instrucción Pública, Beneficencia y
Sanidad, recomendaría al Cabildo[1],
dado de que existía un déficit de plazas escolares, bonificar la prestación del
servicio que los H.H. de San Juan Bautista de la Salle hacían al pueblo de San
Fernando, mientras no se construyeran locales para escolarizar al alumnado que,
por no tener cabida en la aulas oficiales, recibían enseñanza por parte de esta
entrañable Institución local
“…Primero: que por parte del
Ayuntamiento se consigne en sus próximos presupuestos que han de regir durante
1932, la cantidad de mil doscientas cincuenta pesetas. Segundo: que la citada
cantidad se libre por doceavas partes. Tercero: que por el Ayuntamiento se
proceda con carácter urgentísimo a la construcción de una escuela que recoja a
los niños de la citada institución ( H.H. de la Doctrina), que excedan del
número de los que antes de ser concedida esa subvención recibían educación
gratuita, cuyo excedente fue origen del actual auxilio económico, cesando
inmediatamente que se lleve a cabo lo propuesto, la obligación de atender a ese
establecimiento…”
El Gobierno Central había concedido a San Fernando la
construcción de cinco escuelas para paliar el déficit escolar y, de camino,
cumplir con la Constitución. Pero como la financiación del proyecto escapaba a
las posibilidades del Ayuntamiento, se propuso la instalación provisional de
las citadas escuelas en el único colegio de propiedad municipal existente: la
“Placilla Vieja”. De tal modo que en la misma se establecerían dos escuelas de
niños y otras dos de niñas. Formándose la quinta, de párvulos, en un local de
la calle Murillo.
Para poderse llevar a cabo esta actuación se hacía
necesario desalojar a los maestros de sus casas, adosadas en el mismo edificio,
para transformarlas en aulas. Siempre se ha dicho que no hay situación más
duradera que la provisional. Una vez más se cumpliría esto, hasta tal punto que
en un pleno municipal[2] se
diría:
“…Está tan completo (el edificio)
que no se puede ni siquiera limpiar…”
Pero lo más curioso es que la Institución Lasaliana
continuaría recibiendo la subvención, eso sí, camuflada para no incumplir lo
ordenado en la Carta Magna:
“…Se comprará por parte del
Ayuntamiento los libros y el material escolar que los niños que recibían
educación necesitaban, percibiéndolo por doceavas partes una comisión de padres
de alumnos…”
[1] Sesión del Cabildo de diciembre de 1931.
[2] Sesión del Cabildo del 12 de
abril de 1933.
[3]
Ingeniero industrial,
agregado a los servicios municipales. Profesor del Colegio de Pascua
(1825-1898). Director de la Academia para Capitanes y Maquinistas mercantes.
Autor de los proyectos de abastecimiento de aguas y alcantarillado de la Ciudad
(1886). A propuesta de la Comisión de Instrucción Pública se le concedió la
Encomienda de Alfonso XII (1915).
[4]
Síntesis de su biografía la
recoge la lápida conmemorativa en la fachada del edificio de los H.H. de la
Doctrina Cristiana “Gloria al sabio
matemático cuyos méritos y virtudes son sobradamente conocidos en esta Ciudad”.
El diario “La Voz de San Fernando” del 9 de septiembre de 1919 definía a José
de la Vega como “obrero intelectual,
elaborador de muchos prestigios.”cfr. Clavijo y Clavijo, S. La Ciudad de
San Fernando: Historia y Espíritu.1961. pp 635-638.

No hay comentarios:
Publicar un comentario