lunes, 14 de octubre de 2013

Ante el clima del momento, poco propicio a la enseñanza confesional, el 3 de septiembre de 1933 se efectuaría el acto de despedida de los H.H. de la Doctrina Cristiana (fotografía). El “Heraldo de San Fernando”[1] publicaría la reseña de la emotiva despedida con un artículo titulado “Efusión y emoción”, en el mismo se comentaba el sentir de todo el pueblo de San Fernando. Pronunciaron discursos José María Sanz Andrey, José Collante Garcés, Enrique Llamas y los sacerdotes Segundo Martínez Ojeda y José Cordero. El Hermano Director terminaría el acto agradeciendo el homenaje y las palabras pronunciadas. Como síntesis de éstas podríamos mencionar las declamadas por Collante:

“…Señor, en estos momentos de honda y sincera emoción nos hemos reunido aquí unos cuantos hombres, algunos casi niños, para decir adiós a los que durante muchos años se dedicaron a practicar las piadosas y caritativas obras de misericordia: corregir al que yerra y enseñar al que no sabe”.[2]

            Antes que educar, la República se vio obligada a dar de comer a los niños, incluso a vestirlos. Había cantinas y roperos escolares y cobraron fuerza las colonias escolares que ya antes había puesto en marcha Bartolomé Cossío. Los niños viajaban al mar o a la montaña. Hacían deporte, pero sobre todo comían[3]. Ambos logros sociales existían en San Fernando y eran supervisados por el concejal y secretario de la Comisión de Instrucción Pública Diego Berraquero Miril. Las cantinas habían sido potenciadas por el Ministerio de Instrucción[4], mientras que las colonias en Cádiz y provincia eran planificadas por el Consejo Provincial de Primera Enseñanza con un proyecto en el que se incluían una serie de zonas geográficas. De esta forma se establecieron dos puntos: el de la sierra en Villaluenga del Rosario y el de playa en el Puerto de Santa María. En este sentido, los escolares de  San Fernando en principio no disfrutarían de los planes del Consejo Provincial limitándose sólo a paseo en autobús a las zonas costeras del Chato. No obstante, en 1934 comprobamos como treinta alumnos de la Isla disfrutaban de este plan. Posteriormente en la sesión del Cabildo,[5] Berraquero, solicitaría un aumento en la subvención que el Ayuntamiento reservaba para la colonia de vacaciones para que en vez de treinta niños, se beneficiaran diez más. El presupuesto para este fin, después de una discusión sobre el emplazamiento de la colonia: playa del Chato o Gallineras, se quedaría en ochocientas pesetas[6].

            Se ha contado con anterioridad, que San Fernando tenía desde el año 1929 una Escuela Elemental del Trabajo. En mayo de 1934 pasaría ésta a depender del Distrito Escolar lo que supuso un grave quebranto al presupuesto municipal, ya que a partir de esa fecha sólo los obreros de San Fernando iban a tener acceso a ella, antes del cambio de dependencia se educaban en la Escuela obreros de: Chiclana, Puerto Real, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Conil, Vejer,  Paterna, Alcalá y Rota. Con el cambio las arcas municipales dejarían de percibir una subvención de veinte céntimos por alumnos, lo que supuso una merma de mil trescientas pesetas y, al mismo tiempo, el temor a que la mencionada escuela pudiera desaparecer. Esta inquietud sería llevada al Pleno municipal por Diego Berraquero que así se lo hizo saber al Cabildo en la sesión celebrada el 18 de mayo de 1934.
           


[1] De fecha 5 de septiembre.
[2] La Institución de San Juan Bautista  reanudaría su labor educativa a partir de 1937.
[3] Fragmento de un artículo de Carmen Morán, aparecido en el País el 17 de abril de 2006.
[4] Decreto de 20 de agosto de 1931
[5] De fecha 3 de agosto de 1934.
[6]Cfr.  Páez Fernández. M Cronicas de Educación.1992. pp 100 y 104

No hay comentarios:

Publicar un comentario