Ante el clima del
momento, poco propicio a la enseñanza confesional, el 3 de septiembre de 1933
se efectuaría el acto de despedida de los H.H. de la Doctrina Cristiana (fotografía). El
“Heraldo de San Fernando”[1]
publicaría la reseña de la emotiva despedida con un artículo titulado “Efusión
y emoción”, en el mismo se comentaba el sentir de todo el pueblo de San Fernando. Pronunciaron discursos José María
Sanz Andrey, José Collante Garcés, Enrique Llamas y los sacerdotes Segundo
Martínez Ojeda y José Cordero. El Hermano Director terminaría el acto
agradeciendo el homenaje y las palabras pronunciadas. Como síntesis de éstas
podríamos mencionar las declamadas por Collante:
“…Señor, en estos momentos de honda
y sincera emoción nos hemos reunido aquí unos cuantos hombres, algunos casi
niños, para decir adiós a los que durante muchos años se dedicaron a practicar
las piadosas y caritativas obras de misericordia: corregir al que yerra y
enseñar al que no sabe”.[2]
Antes que educar, la República se
vio obligada a dar de comer a los niños, incluso a vestirlos. Había cantinas y
roperos escolares y cobraron fuerza las colonias escolares que ya antes había
puesto en marcha Bartolomé Cossío. Los niños viajaban al mar o a la montaña.
Hacían deporte, pero sobre todo comían[3].
Ambos logros sociales existían en San Fernando y eran supervisados por el
concejal y secretario de la Comisión de Instrucción Pública Diego Berraquero
Miril. Las cantinas habían sido potenciadas por el Ministerio de Instrucción[4],
mientras que las colonias en Cádiz y provincia eran planificadas por el Consejo
Provincial de Primera Enseñanza con un proyecto en el que se incluían una serie
de zonas geográficas. De esta forma se establecieron dos puntos: el de la
sierra en Villaluenga del Rosario y el de playa en el Puerto de Santa María. En
este sentido, los escolares de San Fernando
en principio no disfrutarían de los planes del Consejo Provincial limitándose
sólo a paseo en autobús a las zonas costeras del Chato. No obstante, en 1934
comprobamos como treinta alumnos de la Isla disfrutaban de este plan. Posteriormente
en la sesión del Cabildo,[5] Berraquero,
solicitaría un aumento en la subvención que el Ayuntamiento reservaba para la
colonia de vacaciones para que en vez de treinta niños, se beneficiaran diez
más. El presupuesto para este fin, después de una discusión sobre el emplazamiento
de la colonia: playa del Chato o Gallineras, se quedaría en ochocientas pesetas[6].
Se ha contado con anterioridad, que San Fernando tenía
desde el año 1929 una Escuela Elemental del Trabajo. En mayo de 1934 pasaría
ésta a depender del Distrito Escolar lo que supuso un grave quebranto al
presupuesto municipal, ya que a partir de esa fecha sólo los obreros de San
Fernando iban a tener acceso a ella, antes del cambio de dependencia se
educaban en la Escuela obreros de: Chiclana, Puerto Real, Puerto de Santa
María, Sanlúcar de Barrameda, Conil, Vejer,
Paterna, Alcalá y Rota. Con el cambio las arcas municipales dejarían de
percibir una subvención de veinte céntimos por alumnos, lo que supuso una merma
de mil trescientas pesetas y, al mismo tiempo, el temor a que la mencionada
escuela pudiera desaparecer. Esta inquietud sería llevada al Pleno municipal
por Diego Berraquero que así se lo hizo saber al Cabildo en la sesión celebrada
el 18 de mayo de 1934.

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