La
Gaceta de Madrid del 21 de febrero de 1836 publicaba el Decreto de Mendizabal
que ocasionaría la desamortización de los bienes eclesiásticos. En su artículo
1 enunciaba: “Quedan declarados en venta desde ahora todos
los bienes raíces de cualquier clase, que hubiesen pertenecido a las
comunidades y corporaciones religiosas extinguidas, y los demás que hayan sido
adjudicados a la nación por cualquier título o motivo, y también todos los que
en adelante lo fuesen desde el acto de su adjudicación”. Este hecho supuso un claro revés para la
instrucción pública en España dado que la enseñanza, en una parte importante,
estaba en manos de órdenes religiosas[1].
San Fernando
se vería también afectado por el Decreto del gaditano Mendizabal porque la
escuela de los franciscanos tuvo que cerrar sus puertas como institución
docente, incluso Fray Francisco Olmedo, el fraile que se dedicaba a enseñar las
primeras letras, tendría que exclaustrarse. El ayuntamiento el 8 de agosto de
1838 manifestaría que este proceder daba como resultado “ la vagancia, la holgazanería y la perdición de más de cien niños.”[2]
El edificio
cambiaría su uso pasando a ser, meses
más tarde: Secretaría General del Departamento (la propia escuela); academia de
pilotos ( el refractorio del convento); la administración de rentas ( el piso
bajo del edificio) y la administración de salinas, así como la sede de la
comisión de liquidación de atrasos de provisiones de Marina ( el piso alto).
Sería la
Corporación municipal de 1842 la que volvería a recuperar el uso docente del local
escolar poniendo una escuela pública. Esta escuelita se mantuvo con más pena
que gloria, cumpliendo a duras pena el objetivo de instruir a niños de las
clases menos favorecidas.
En noviembre
de 1851 la Comisión de Instrucción Primaria de la provincia enviaría un oficio
al Ayuntamiento en el que indicaba que el Inspector de Instrucción Primaria había
constatado que “ …habiendo advertido que
San Fernando, cuyo vecindario asciende a 3.052 vecinos, no tiene una clase
pública de niñas, llama la atención a la Corporación sobre la necesidad de que
cuanto antes se llene este vacío….” Dos meses más tarde tendría entrada en
el Ayuntamiento una instancia de Dolores Chapela, por la que se ofrecía como
interina” para la próxima escuela de
niñas que debía establecerse en la Población.”[3]
Pero sería
el alcalde Jose Mª de la Herrán el que impulsara la educación primaria en la
Isla, inaugurando el 9 de agosto de 1852 un nuevo local para escuela pública.
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