viernes, 5 de abril de 2013


            En el artículo anterior comentábamos que la primera escuela en solicitar la graduación sería la de San Servando y San Germán. En efecto, el maestro Enrique Jiménez Cuenca pediría al Ayuntamiento el cambio; sin embargo, éste implicaban una serie de gastos para adaptar el local a la nueva situación, por ejemplo el levantamiento de tres muros para crear tres espacios, así como tres tarimas para los maestros, tres puertas…gastos que se presupuestaron en dos mil quinientas veintinueve pesetas. Una vez que se efectuaron las divisiones, el único salón de clase que existía se transformó en tres aulas de cincuenta y ocho metros cuadrados.

            Sin embargo, la modificación arrastraría un problema derivado de una mal ejecutada obra: las malas condiciones acústicas de las salas debido a que los muros de separación no llegaban hasta el techo. Este error tardaría muchos años en subsanarse, aún puede que vivan “abuelos” que recuerden esa disposición de las aula en el colegio Manuel Roldán.

            También se ha comentado que muchos niños y niñas de San Fernando asistían a escuelas privadas dado el déficit de colegios públicos. ¿En qué condiciones se encontraban los colegios privados? Para saberlo, podemos recurrir al informe que el Inspector había enviado a la Junta de Instrucción Primaria. Recordemos  por Decreto[1]  qué exigía  la Inspección, en los centros privados:

 “vigilar las condiciones higiénicas de los locales e impedir cuanto sea contrario a la moral, Patria y a las leyes:”

             Pues bien, veamos resúmenes de algunos párrafos del escrito:

“En la visita girada a las escuelas privadas se ha visto con honda pena el pésimo material de la mayoría que no responde a las necesidades y adelantos de la ciencia de educar e instruir, sus locales carecen de volumen y forma que determina las instrucciones…”

            Estas instrucciones también estaban recogidas en un Decreto[2], pero continuemos con el oficio:

“… a ésto se agrega las circunstancias de las llamadas Amigas, en centros reducidos e infectos a cargo de personas casi analfabetas y anágrafas…”

            La Amiga era donde los niños y niñas recibían su primera experiencia escolar, el equivalente en la actualidad al segundo ciclo de Infantil o primer ciclo de Primaria La maestra era mayor y usaba el método individual para enseñar la lectura a la docena de niños y niñas que asistían. Además, los alumnos de la Amiga estudiaban el Catecismo y exposición breve de la doctrina cristiana, del padre Gerónimo Ripalda. En San Fernando han existido este tipo de "escuelas" hasta casi 1960

“…se comprenderá lo imperioso de evitar por deber y siquiera por caridad y filantropía, tan anormal situación, vigilando e impidiendo se convierta la enseñanza en puro mercantilismo y orígenes de gérmenes morbosos, de deformidades y de muerte moral y física…”

          Después de esta descripción, adornada por el lenguaje típico de le época, venían una recomendaciones:.

         “…se haga una investigación para precisar el número de escuelas no oficiales que hay en esta Ciudad, ordenando a los dependientes de su autoridad forme relación exacta de todas y reclamen a sus directores o encargados, dimensiones de los locales, nota del profesorado sus título a ecdémicos, matrícula y asistencia, gratuidad, pago mensual por plaza, carácter católico, laico o protestante del Centro y fecha de autorización[3]…

          Por estas fechas y por cuestiones socioeconómicas, el absentismo escolar aumentaría en la escuela pública de la Isla, motivado por la necesidad de que el alumnado cambiase su función discente transformándola en laboral, aportando así unas pocas pesetas a la quebrada economía doméstica. Dos fueron los motivos:

          1º. Conflicto en el Arsenal de la Carraca, donde 200 obreros fueron despedidos[4].

          2º. Los pescadores se quejaban, mediante una huelga, del problema de la canalización del río hasta Gallineras. Se pedía la voladura de la barra de Sancti Petri, para dar más seguridad a la navegación.[5]

 



[1] Gaceta de Madrid. Real Decreto de tres de febrero de 1910
[2] Gaceta de Madrid. Real Decreto de 1 de julio de 1905
[3] Archivo Histórico Municipal. Acta de la Junta de Instrucción del 11 de noviembre de 1911
[4] Diario de Cádiz de 1913
[5] Heraldo de San Fernando del 4 de agosto de 1915

miércoles, 27 de marzo de 2013


            El Gobierno de España empieza a considerar, en estos primeros años del siglo XX, que la instrucción de las clases populares debía de estar más reguladas por la ley. En este sentido, firma un Decreto[1] por el que se fija el número de escuelas que debían de tener las poblaciones en el territorio nacional. A San Fernando le correspondía tener doce escuelas de instrucción primaria de niños, igual número de colegios de niñas y  dos escuelas superiores; cifras que, como hemos descrito en el artículo del 18 de marzo, estaban bastante lejanas de la realidad escolar isleña.
            En 1902 la población de San Fernando sufriría una profunda crisis económica debido a que una de sus industrias tradicionales, las salinas, se declaró en huelga originado graves disturbios callejeros[2]; en el que resultaría herido, por cierto, un maestro auxiliar de escuela[3]. Debido a esta situación de penuria económica sobre todo entre las familias de los niños y niñas usuarios de las escuelas públicas, el cabildo aprobaría por unanimidad que el tradicional reparto de libros, como premio, a los alumnos más destacados se sustituyera por ropas y zapatos.
            Recurriremos a la Gaceta de Madrid[4] para enterarnos de la estadística escolar en la Isla durante los primeros años del siglo recién iniciado. La población escolar infantil de niños y niñas entre seis y doce años en San Fernando era de cuatro mil sesenta y nueve que se repartían de esta forma: tres mil cuatrocientos ochenta pertenecían al casco urbano, quinientos veinticinco estaban diseminados por huertas y salinas, además de sesenta y cuatro que pertenecían al núcleo dela Casería de Ossio. El número de escuelas era de veinticinco, seis públicas y el resto privadas.
            Es de suponer que San Fernando al igual que España estaba, en cuanto a instituciones escolares, deficitarias a tenor del Decreto que publicó la Gaceta de Madrid[5]. El preámbulo de la ley describía una situación grave dado de que no había presupuesto para la construcción de las casi diez mil escuelas que se necesitaban y daba como solución transformar las escuelas unitarias en graduadas[6], aumentando así el número de escuelas con el menor gasto posible.
            En la Isla de León la primera escuela en solicitar el cambio de unitaria a graduada sería la de San Servando y San Germán (Colegio de la Placilla o Manuel Roldán). En el próximo artículo contaremos las vicisitudes de la transformación, así como el estado en que se encontraban las escuelas privadas de San Fernando.


[1] Órdenes aparecidas en la Gaceta de Madrid de fecha 30 de diciembre de 1904.
[2] Hemeroteca del Diario de Cádiz. Diario de Cádiz de febrero 1902
[3] La Ley Moyano no recogía la figura de los maestros auxiliares o ayudantes, pero estos fueron apareciendo en las escuelas en las que la asistencia era muy numerosa. Eran plazas de creación voluntaria por parte de los ayuntamientos. En la mayoría de las escuelas públicas de la provincia no había auxiliares. Pero durante la Restauración, el número de ayudantes en las escuelas públicas fue elevado, no solo porque la asistencia fuera alta, sino porque las condiciones de los locales obligaban a tener a los niños en varias habitaciones, hecho que hacía necesaria la presencia de estos auxiliares.
[4] Gaceta de Madrid número 42 del 23 de febrero de 1910.
[5] Gaceta de Madrid número 128 del 8 de mayo de 1910
[6] En las escuela cuya matrícula excediera de setenta alumnos, se crearían tantas secciones como se pudiera, de forma que cada una tuviera entre cuarenta y cincuenta alumnos

lunes, 18 de marzo de 2013


            Comienza un nuevo siglo. En 1900, la Instrucción Pública se impartía en San Fernando en seis escuelas y atendían a un total de mil ciento ochenta y cinco alumnos. Tan solo  dos de ellas no tenían sesiones de adultos: Nuestra Sra. del Carmen y Ntra. Sra. de las Mercedes.
Escuela
Maestro
Nº alumnos: diurnos/nocturnos
Ntra. Sra. del Carmen
C. del Arco
140/90
Idem (niñas)
E. Martínez
193
San José
J. Santos
195/83
S. Serv. y S. German
J. Carrillo
181/78
Sta. Teresa

170/67
Ntra. Sra de las Mercedes
Teresa Pérez
199

            Al empezar el siglo XX la enseñanza primaria pública en San Fernando era un fiel reflejo de lo que sucedía a nivel nacional: pocas escuelas públicas, el resto de la población escolar tenía que repartirse en colegios privados algunos subvencionados por el propio Ayuntamiento, como la escuela de la Asociación de Católicos; la de San Antonio de Paula, dirigida por José Hernández del Corral y situada en la calle Armesto en el barrio del Carmen o la del Santo Ángel.
            La situación de los docentes también era patética:
            “Maestros ignorantes, casi mendigos, desprovistos de todo prestigio e influencia social, desconsiderados por la plebe y maltratados por los cacicuelos…”[1]
            Desde esta perspectiva se comprende la razón que el concejal de turno del Ayuntamiento de San Fernando esgrimió cuando los ediles discutieron la subida de la gratificación que, en concepto de vivienda, recibían los maestros:
            “Está injustificado el aumento dado que desde tiempo inmemorial vienen percibiendo treinta pesetas mensuales por este concepto…”
            Pero, ¿realmente estaba tan mal la enseñanza?. Contestemos a la pregunta con unas cifras comparativas de principio de siglo: mientras que el estado español gastaba doce millones en educación, la ciudad de Paris dedicaba para el mismo fin poco más de veintisiete millones[2] y, en San Fernando el presupuesto para educación era de treinta y dos mil ciento ochenta y ocho pesetas, que representaba el seis por ciento de los ingresos[3].
            No solo existía en San Fernando las escuelas públicas mencionadas, también habían centros de enseñanza sostenidos por la caridad de algunos benefactores y, por tanto con carácter privado, además de las citadas al principio de este artículo estaban:
             La Escuela Católica de San Vicente de Paúl que había sido fundada por Manuel y Salvador de la Pascua, Manuel Bayo López, Miguel Espinosa y Luís del Corral. Estaba establecida, por esos años, en la Casería de Ossio.
            La escuela de San Juan Bautista de la Salle fundada en 1888 en San Fernando por el Hermano Joevín en la calle San Bernardo en el local que ocupaba otra escuelita gratuita llamada de la Santa Cruz. Posteriormente se trasladaría al actual edificio de la calle Real (antiguo colegio de la Pascua).
             La Compañía de María de la que ya hemos hablado y a la que dedicaremos más tiempo en otra ocasión.
            La escuela de las Carmelitas fundada en San Fernando en 1863, gracias a la caridad de las hermanas Catalina y Ana Landa. El convento de las Carmelitas, en su primera etapa, estaba regido por la Madre Rosa Roca, acompañada por tres religiosas más: Rosa Candón, Josefa y Luisa Barreda. Se instalaron en una casa de la Plaza Viñuela para, posteriormente, en 1886  trasladarse al local actual de la calle Colón.[4]
            Visto lo anterior conviene analizar brevemente el problema de la libertad de enseñanza, del derecho a enseñar, en España y  en la época que nos ocupa. Romanones[5] despertaría en las Cortes y en la opinión pública una auténtica conmoción: la Iglesia se atribuía esta misión, los conservadores daban tal servicio al Estado mientras que los liberales veían esta política con recelo por temor al intervencionismo estatal; para los republicanos, la educación correspondía a la sociedad aunque bajo la tutela del Estado. Estas confrontaciones eran motivo de acaloradas discusiones (han pasado muchos años y continúa la polémica). En San Fernando la libertad de enseñanza no era motivo de disputas: como se ha visto, instituciones públicas y privadas bien de carácter laico o confesionalmente católicas convivían con el único propósito de educar. Desde la escuela de los H.H. de la Doctrina Cristiana hasta la última escuela privada que lo solicitase, tenía ayuda municipal. A nadie se le escapaba que el número de escuelas públicas era insuficiente y, por tanto, el Cabildo tenía la obligación moral de ayudar a la enseñanza privada porque le solucionaba un gran problema.


[1] Macías Picavea,R. El problema nacional: hechos, causas, remedios. Madrid 1899. Pág 122
[2] Puelles Benítez,M. Educación e ideología en la España contemporánea. Pág 248
[3] Datos ponderados correspondiente a la década 1900-1909.Instituto Nacional de Estadística. Delegación Provincial de Cádiz y Archivo Histórico Municipal de San Fernando
[4] Páez Fernández, M. Crónicas de Educación. 1992. Pág 45
[5] Álvaro de Figueroa y Torres primer Conde de Romanones (Madrid, 9 de agosto de 1863 - 11 de octubre de 1950), político español. Fue Presidente del Senado, 17 veces ministro y 3 veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII. Formó parte del Partido Liberal de Sagasta y Canalejas.

jueves, 7 de marzo de 2013


Repercusión de La Guerra de Cuba en la Instrucción Primaria de San Fernando
          
  La sociedad española estaba preocupada por la marcha de la guerra de Cuba y, una parte de ella, el Magisterio así lo demostraría cuando la Asamblea Pedagógica de Madrid[1]sugirió abrir una suscripción con el objeto de socorrer a los soldados heridos. La idea sería recogida por el maestro de la escuela de San Servando y San German que, encabezando la ayuda (con un día de sueldo), recaudaría la cantidad de 17,70 pesetas. Sin embargo, este gesto sería el inicio de una polémica entre los concejales que pertenecía a la Junta Local de Instrucción Pública y los que no estaban ligados a esta comisión. La discusión tendría su punto álgido en una sesión del Cabildo. El acta de la misma la  hemos dramatizado para hacerla más amena[2]:

-  Sr. Secretario (lee un oficio) “El Director de la Escuela Pública de S. Servando y S. Germán participa haber verificado una cuestación para socorrer a los soldados que en Cuba combaten por la integridad de la Patria, encabezada por él con un día de su haber”

-  Concejal Sr. Colombo: ¿Tiene el maestro atribuciones para iniciar tal suscripción en la Escuela?. A mi entender debía haberlo notificado al Ayuntamiento. Creo que no se debe permitir que los pobres niños sacrifiquen a sus familias con cantidad alguna por insignificante que sean.

-   Concejal Sr. Moguer: el funcionario abrió la suscripción voluntaria de acuerdo con la Asamblea Pedagógica de Madrid. Considero el acto digno y patriótico, por lo que debería ser felicitado. Los niños se han privado gustosamente de tomar un dulce en obsequio a la idea iniciada por el maestro que tiene el deber de despertar en los niños el amor a la Patria.

-   Sr. Colombo: No puedo estar conforme con mi compañero porque el maestro depende de la Junta Local en primer término y del Ayuntamiento después y no ha debido hacer la suscripción sin contar antes con su aquiescencia y por eso la censura.

-   Sr. Moguer: La conducta del maestro es digna de elogio, insisto.

-   Concejal Sr. Romero: No es digno de censura el acto del maestro. Ignoro si tiene facultad para obrar como lo ha hecho pero la noticia de la suscripción debe acogerse con afecto.

-   Sr. Colombo: El maestro se ha excedido en sus atribuciones ya que es un hecho público y como tal corresponde a la Junta verificarlo.

-   Sr. Alcalde ( zanjando el tema). El acto del maestro es particular y por tanto no hay motivo para la polémica y si para la felicitación.

            Como se desprende de lo anterior, siempre han existido y existirán personas legalistas que basándose en una fría norma o en la mala interpretación de ella, son capaces de polemizar por muy válidos que sean los motivos.


Ampliación a un comentario de un seguidor o seguidora de este blog
           
En la entrada 4 de este blog de fecha 4 de enero se indicaba que “…Regresando las” monjas de la enseñanza” el 14 de julio de 1812 para reanudar las clases,  las alumnas que acudieron fueron las hijas de los oficiales ingleses hasta la retirada de estas tropas un años después”. Este dato está tomado del Libro de S. Clavijo “La ciudad de San Fernando”  volumen I, página 471.

            Consultada otra fuente,” Una apuesta arriesgada por la educación”, libro escrito por la Religiosa de la Compañía de María  Manuela Urra Olazabal, publicado en 2012 por ediciones Lestonac . se indica en la página 103: “ Habilitaron una sala para clase y tuvieron muchos problemas en admitir a las que lo solicitaban, pues la estrechez del lugar no permitía recibir a todas. Asistieron varias alumnas inglesas a la escuela, y fue un hechizo cómo aprendieron la Doctrina  y lo contenta que estaban. Durante un tiempo solo pudieron atender en las clases a las niñas de la Isla.

 Considero más fiable lo recogido por Urra Olazabal ya que recurrió a fuentes más directas, los archivos de la Compañía de María. Espero, con esta ampliación, haber satisfecho la curiosidad de este o esta amable seguidor/a




[1] Estaba relacionada con Joaquín Costa  y la idea de Regeneracionismo en España. Profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renuncia en protesta por la política educativa de la Restauración junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza. Perteneció también a esta  institución laica de enseñanza, inspirada en la filosofía del Krausismo, dirigiendo su Boletín (1880–1883), dando clases y participando eficazmente en la Asamblea Pedagógico Nacional de 1882.

[2] Archivo Histórico Municipal de San Fernando. Libro de Actas Capitulares año 1896.

viernes, 1 de marzo de 2013


            Una vez qué ya conocemos porque se le puso el nombre al primer colegio de propiedad municipal, Manuel Roldán o Placilla (ver entrada del 22 de febrero), continuaremos con las vicisitudes de la escuela.
            Recordamos que el proyecto de obra se presentó en 1883, sin embargo no se pudo realizar en esa fecha por falta de presupuesto. Serían cuatro años más tarde cuando Manuel Roldán propuso al cabildo la construcción de la escuela. Eso sería posible porque en los presupuestos de Ayuntamiento había un superávit de 25.724 pesetas[1].
            El 14 de septiembre de 1889 se acordaría que la subasta para la construcción del edificio se debía de realizar en un plazo de seis días. El edil que formaría parte del tribunal que debería presidir la subasta fue Ricardo Álvarez Ramírez, que a la sazón era presidente de la comisión de Hacienda. La obra sería asignada a Antonio López Rodríguez con un presupuesto de 75.156 pesetas. (se había incrementado, desde el año 1883,  en 2.576 pesetas)[2]. Sin embargo, el coste de la obra arrojaría una cifra cercana a 111.000 pesetas. El desfase entre la cantidad presupuestada y la real ocasionó un acalorado enfrentamiento, zanjando la discusión el  Alcalde:
“… como los aumentos de obras están justificados y dado que los cimientos y demás están a la vista no creo que existan responsabilidades dado que los aumentos de obras son inevitables algunas veces y el contratista está obligado a ejecutarla…”
             En 1891 existían en San Fernando, según se menciona en las actas de la Junta Local de Instrucción[3], estas escuelas:
            1.-La de Santa Teresa de Jesús y San Servando y San Germán que ocupaban el recién construido edificio en la Placilla Vieja o Manuel Roldán. La primera de niñas ( con entrada por la calle Escaño) y la segunda de niños (que entraban por la calle Marconi). Asistían a ella 230 alumnos e igual número de alumnas.
            2.-La de Ntra. .Sra. del Carmen situada en la calle Carretas. Con una matrícula de 130 alumnos.
            3.-La de San José emplazada en los bajos del Ayuntamiento. Con la asistencia de 80 alumnos.
         4-.La de San Francisco localizada en la antigua escuelita de los franciscanos. A la que acudían 40 alumnos.
            En todas las escuelas se harían mejoras, valga como ejemplo, las que se hicieron en la escuela de San José por un importe de 7.010,14 pesetas. La preocupación del Cabildo, en aquellas fechas, por la enseñanza era patente como ponía de manifiesto el informe referido a la viabilidad de que todos los barrios de la Isla tuvieran escuelas:

            “…Para que el sacrificio que supone el sostenimiento de escuelas de el resultado que el pueblo tiene derecho a esperar, menester es que se encuentren entre sí (escuelas) equidistantes y establecidas en los barrios donde necesidad exista de ello…”
            Obviamente eran otros tiempos, pero la preocupación por la Instrucción de los niños y niñas debería ser una ocupación de todos los políticos, en todos las épocas. ¿Existe en la actualidad?
            Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él. (Manuel Kant)


[1] El presupuestos de gastos del Ayuntamiento en la analidad 1888-89 sería de 141.013 pesetas
[2] Páez Fernández. M, La Instrucción Pública en San Fernando: 1851-1891., pág 62 y 76
[3] Archivo Histórico Municipal de San Fernando. Actas de la Junta Local de 1ª Enseñanza. Libros 1136-1138

viernes, 22 de febrero de 2013


            Comentamos en la entrada anterior que el Ayuntamiento de San Fernando tenía en su poder un proyecto para la construcción de una escuela para niños y niñas en la Placilla Vieja y que esta institución de enseñanza después sería conocida como colegio Manuel Roldán o la Placilla. ¿por qué estos nombres?
            La Placilla Vieja aparece como tal en las crónicas de la Isla en el año 1809 como el lugar donde se había establecido un mercado para el abastecimiento de las tropas que defendían el puente Zuazo contra el ataque del ejército francés. Este punto, junto con otros, constituía la segunda línea de fortificación contra el ejército de Napoleón. En ella servían trescientos veinte hombres, contingente suficiente para justificar la zona destinada a intendencia. Continuó el mercado hasta el año 1813[1].
            Es un dato curioso la falta de alineación de la fachada posterior del colegio con el resto de las casas de la calle Marconi, aunque ésta guarda una relación de paralelismo con el frontal de la Iglesia de La Pastora. Este hecho ya se discutiría en el cabildo celebrado el 19 de octubre de 1888, presentando el tema el concejal Basílio Pérez.[2]
            La Placilla Vieja, situada en la misma zona que la capitanía de la Armada, ha visto como su estructura ha cambiado a lo largo del tiempo por razones de relación con aquella, esto quedó reflejado en varios intercambios epistolares entre la autoridad municipal y la responsable del Departamento Marítimo[3].
            Manuel Roldán y Ramos tuvo relación con el Ayuntamiento de San Fernando desde el 21 de julio de 1883 fecha en la que, por veinte votos, sería elegido primer Teniente de Alcalde. Años después sería nombrado Alcalde.
            Recurriremos al discurso que pronunció el edil Mora y Cortés el 5 de octubre de 1880, cuyo objetivo era solicitar el título de Hijo Predilecto de San Fernando para Manuel Roldán, debido a las mejoras en la Isla promovidas por este Alcalde[4]:
            ”…Allá el elegante y suntuoso paseo de la Glorieta que llama la atención de propios y extraños e impresiona gratamente a los que vienen a visitarnos por aquella parte de la población…”
            “…la casa matadero que siendo desde tiempo inmemorable un foco de infección peligrosísimo en todo tiempo y muy especialmente en épocas endémicas, se haya hoy completamente renovada y en las mejores condiciones higiénicas…”
            “…el cementerio que ha sufrido y aún tiene que sufrir interesantes reformas, ostentando su elegante y severa fachada que da testimonio de que este municipio no solo atiende la comodidad de los vivos sino que también se acuerda de los que reposan en paz en los sepulcros…”
            Otra mejoras propuestas por el Alcalde Manuel Roldán, además de ser el impulsor de la escuela de niños y niñas, serían: la terminación de la Casa Consistorial y  la traída y canalización del agua potable. Sin embargo, a pesar de todas estas iniciativas, su retrato no sería colgado en la sala de sesiones del Ayuntamiento hasta el año 1926 a propuesta del concejal Alfonso Serrano Carmona.
            Por tanto, se justifica el nombre dado al colegio, primero de forma popular, Colegio de la Placilla y, después con el nombre oficial: Colegio Público Manuel Roldán.


[1] Páez Fernández,M. La instrucción Pública en San Fernando: 1851-1891. 1989., págs 43
[2] Archivo Histórico Municipal (A.H.M.) de San Fernando. Acta capitular, libro nº 122
[3] Ver Páez Fernández,M. Opus cit. Págs. 43-44
[4] A.H.M. de San Fernando. Acta capitular, libro nº 114

jueves, 14 de febrero de 2013


            La primera escuela de propiedad municipal, las existentes estaban en régimen de alquiler, sería el colegio de la “Placilla Vieja” o Placilla que más tarde pasaría a llamarse Colegio Manuel Roldán (actualmente el local está ocupado por la escuela de danza). En próximas entradas de este blog comentaremos a qué se debieron los nombres de Placilla Vieja y Manuel Roldán.
            Sería en el cabildo celebrado el veintiséis de abril de 1883 cuando se habló por primera vez de la posibilidad de construir un edificio para alojar escuela de niños y niñas con casas para los maestros. Nueve meses más tarde recibiría el Ayuntamiento el proyecto de la escuela, realizado por el arquitecto provincial. Éste se basaba en el modelo oficial que, para ese fin, tenía el gobierno aunque se apartaba un poco en lo relativo a la parte del edificio reservadas para los maestros ya que aumentaba la superficie de este ala de esta zona “… teniendo en cuenta que si alguno de ellos o ambos son casados y tienen hijos, no es decoroso ni moral que se vean éstos precisados a dormir en la misma alcoba ocupada por el matrimonio…”
            En la decoración del edificio se seguiría la filosofía de dotarlo de un estilo que “…sin dejar su decoro como lo exige el objeto a que se destina, esté desprovisto de esos costosos elementos de decoración tan indispensables en unos edificios que han de revelar el lujo, la ostentación y la riqueza…”.
            Supuso una originalidad el cerramiento del techo, que se proyectó en forma de tejado, frente a los usos comunes de azotea. De esta forma se justificaba:
            “La abundancia de la azotea tiene su razón de ser pues tanto San Fernando como Cádiz escasean de terrenos y de corrales, de ríos como en los pueblos rurales, no pudiendo efectuar el lavado de las ropas más que en el propio domicilio sirviendo, en definitiva, las azoteas para el lavado y sacado de las ropas, No militan por el contrario, en las escuelas las razones que hacen tolerables las cubiertas de azoteas en las casas particulares, sino que por el contrario, tratándose de un edificio en el cual han de pasar los niños la mayor parte del día, se hace necesario anteponer las sabias prescripciones de la higiene de los tejados a las demás consideraciones ya que este tipo de cerramiento es regulador de los fenómenos atmosféricos, alejando la humedad.”
            El edificio contaría, según el proyecto, “con un patio de recreo en donde se construirían jardines a la inglesa que facilitaran un ambiente puro y oxigenado a la par que acostumbrarías a los niños a respetar las plantas.” De esta forma el diseño era pionero en unas circunstancias ecológicas que cien años más tarde dilucidarían cuestiones de organización escolar.
            No se podía olvidar plasmar en el proyecto razones de índoles educativas y en este sentido trataba de adecuar el edificio a las normas referidas en este aspecto: “…Tendrá el edificio una portería central que separa las entradas de los niños de las niñas que deben ser independientes vestíbulos para ambas clases, cuartos para gorros de niños y abrigos de las niñas, excusados y orinaderos situados de manera que puedan ser vigilados por los respectivos maestros desde sus plataformas…”. Desde luego este párrafo se contradecía con la filosofía de renovación, en materia de coeducación, llevada a cabo por la Institución Libre de Enseñanza[1].
            Terminaba el proyecto describiendo la zona dedicada a las vivienda de los maestros que contenían estas habitaciones: “Un gabinete de trabajo, sala alcoba para el maestro, otra alcoba para los hijos si los hay, comedor, cocina con retrete, fogones y fregaderos.”
            El plazo para la terminación de la obra se estimó en quince meses y el presupuesto no podía superar sesenta y siete mil setecientas treinta y dos pesetas[2].
            En las próximas entradas del blog, narraremos las vicisitudes que ocurrieron con la construcción de la escuela.


[1] Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Instituci%C3%B3n_Libre_de_Ense%C3%B1anza
[2] Archivo Histórico Municipal de San Fernando Legajo 1359